Meeting Viena

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Viena es una ciudad museo. Te abrimos sus puertas para que puedas conocer los lugares más importantes de la capital europea de la música, a través de tres rutas diferentes para que las adaptes a tu tiempo libre durante tu viaje de trabajo. Para abrir boca, debes saber que su casco histórico es Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. El itinerario que te proponemos comienza precisamente en este lugar. ¡Arrancamos!

En media hora
Partimos de la Catedral de San Esteban, en pleno corazón de la ciudad y su mayor símbolo religioso. Levanta la mirada para observar su colorido tejado. Una vez allí,  toma la  Kärntner Strasse, una de las más importantes de la ciudad, hasta la archiconocida Ópera de Viena o Wiener Staatsoper. Si no te has entretenido en el barullo de las tiendas de esta calle, te dará tiempo para contemplar este lugar, centro de la vida musical vienesa y uno de los polos de atracción del mundo musical.

En una tarde
Si tienes más de una hora para conocer Viena después de una reunión de negocios y te has quedado con ganas de adentrarte en la Ópera de Viena, puedes recorrerla, pero es importante saber que sólo está abierta a mediodía. Y si sigues con ganas de disfrutar de un espectáculo en este lugar histórico, a través de su página web podrás comprar los tickets.

Antes de que comience la función, aún tendrás tiempo de acercarte hasta el Palacio de Hofburg, a tan sólo 6 minutos por Josefsplatz. Se trata de la residencia de los Habsburgo durante más de seis siglos y sede hoy del museo de la emperatriz Sissi.

Caminando 10 minutos, disfruta de un paseo por la monumental calle Ringstrasse, una avenida circular donde están concentrados espectaculares edificios como el Ayuntamiento, el Museo de Historia del Arte, el de Historia Natural, el Parlamento de Austria y el Burgtheater (Teatro imperial de la corte).

En un día
Quizá hayas podido alargar tu estancia en Viena una jornada completa, con lo que no tienes excusa para adentrarte en la ciudad y visitar más lugares llenos de historia y curiosidades. Además de los ya nombrados, si partes desde la gran avenida Ringstrasse, el tranvía te llevará en menos de 10 minutos hasta un rincón algo más contemporáneo de la ciudad. En la parada Hetzgasse se encuentran los bloques de viviendas denominados Hundertwasserhaus, con una arquitectura muy especial, llena de color y formas fantasiosas, casi de cuento.

Y no puedes abandonar Viena sin conocer el Prater: un parque de atracciones para muchos, y para otros, el más emblemático espacio verde en mitad de la ciudad. Aunque la temporada del Prater de Viena va de marzo a octubre, la mundialmente conocida noria gigante y otras atracciones están abiertas todo el año, con lo que es una buena opción si hace buen tiempo y ya has recorrido la ruta monumental de la ciudad.

La gran noria es, de hecho, una de las atracciones turísticas más visitadas de la metrópoli del Danubio. Fue construida entre 1896 y 1897 por el ingeniero inglés Walter Basset, algo único en su época. ¿Te atreves a subir? Y después de esta ración de diversión, en el mismo parque puedes disfrutar de un buen plato típico en la tradicional casa de huéspedes Eisvogel, donde no faltan ni los clásicos Schnitzel vieneses, un escalope XL con patatas, ni tampoco los postres típicos, como la tarta Sacher y el Apfelstrudel.

Y tras este paréntesis culinario, resulta curiosa la visita al museo Madame Tussauds, también dentro del Prater, donde ver de cerca, esculpidos en cera, a celebridades de todo el mundo como Arnold Schwarzenegger, la emperatriz Sissi, Gustav Klimt, Robbie Williams y Nicole Kidman.

2.000 espacios verdes
El Prater es sólo uno de los 2.000 espacios verdes de Viena. Esta ciudad ostenta siete títulos de ciudad con mayor calidad de vida (Estudio Mercer) y su apuesta por el cuidado de los parques es una de las claves.

¿Te gusta pasear, disfrutar de la naturaleza o practicar el running? Pues un paseo por cualquiera de ellos te puede llevar a conocer los 400 tipos de rosas que florecen en primavera en el parque Volksgarten. En los alrededores del Prater, se encuentran también el de Wienerwald y de Lobau.

Porque es una ciudad musical, pero también deportista. Si coincide que la visitas en abril, te sorprenderás al ver que a lo largo del recorrido del popular Vienna City Marathon, se puede escuchar música clásica. ¡Te encantará!

Compras con mucho estilo
La calle comercial más popular y animada de Viena es Mariahilfer Strasse y sus calles laterales de los distritos VI y VII, así como la zona alrededor del Naschmarkt. Aquí precisamente se instala todos los sábados un rastrillo de antigüedades con 400 puestos desde las 6:30 h. hasta las 18:00 h. Junto a piezas de gran valor, puedes encontrar muchas curiosidades si te animas a echar un vistazo.

Y para encontrar artículos de exclusiva producción 100% vienesa, te recomendamos acudir a algún taller local de lámparas nobles, vajilla y objetos de plata, como Lobmeyr, Woka Lamps Vienna y Wiener Silber Manufactur.

Cafés concierto: mas allá de las grandes óperas
¿Eres un melómano goloso? Pues estás de suerte, porque las agendas de las grandes óperas de Viena se completan con la inmensa oferta cultural que proponen los cafés y las salas de conciertos.  Aunque los vals son los reyes, también se pueden escuchar melodías de jazz o canciones clásicas vienesas. Por ejemplo, en la Ringstrasse, el Café Schwarzenberg es uno de los más antiguos de Viena. Y frente a él, el Imperial guarda el recuerdo de clientes como Sigmund Freud o Anton Bruckner. Envuelto en un ambiente elegante se puede degustar un pastel imperial (una tarta con almendra, mazapán y cacao), adquirir un souvenir o disfrutar de la música de un piano de cola Bösendorfer.

En el Café Restaurante Residenz se puede escuchar música en la sala superior o disfrutar de un artesanal Apfelstrudel (pastel de manzana) en la panadería de su sótano.

El café-sala de conciertos Schmid Hansl es la casa de referencia de la canción vienesa, porque allí se escucha también jazz, operetas, música popular o de instrumentos de viento, ya sea nacional o internacional, clásica o moderna.

A ritmo de la Viena nocturna
Pero Viena también cuenta con locales y clubs de música. Te recomendamos acercarte a la avenida del Gürtel, que se ha convertido los últimos años en el centro de la vida nocturna vienesa. Además de los locales ya existentes, como Flex, Fluc, rhiz, Grelle Forelle o Pratersauna, se están abriendo nuevos bares con música en las bóvedas del puente sobre el que pasa el metro.

Viena deliciosa
La cocina vienesa cuenta con típicos platos que no debes dejar de probar. El primero es el Schnitzel. En Rote Bar, un restaurante perfecto para una comida formal y a pocos pasos de la Ringstrasse, podrás degustar uno de los mejores de la ciudad. Y también sofisticado, pero algo más vanguardista, es Loca, pegado a Stadtpark.

Si buscas un lugar para almorzar rápido, acércate al Buxbaum Restaurant o al Vinothek W-Einkehr, una vinoteca para degustar raciones de queso junto a una buena carta de vinos.

En cuestión de postres, Viena es ciudad especialista. Entra al Café Sacher y prueba la famosa tarta Sacher. ¿Te vas a ir sin probarla? Y si quieres volver de Viena con lo más típico, llévate los famosos bombones de Mozart o Mozartkugel. Estos dulces de chocolate y mazapán de pistacho fueron creadas por el pastelero Paul Fürst en 1890. Como todo en la capital del Danubio, la gastronomía tiene mucha historia.

Déjate llevar por las curiosidades turísticas, culturales, de ocio y gastronómicas, que alberga la ciudad más musical de Europa, acompañado de nuestra guía.

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