Una sesión de brainstorming o lluvia de ideas es una gran herramienta cuando se necesita obtener nuevos puntos de vista y soluciones a un problema concreto. Pero ¡cuidado!: lo que comienza siendo una charla relajada sobre una cuestión puede derivar en una lista de ideas inservibles o poco prácticas, o –peor incluso- en tensión entre los asistentes si ha habido críticas hacia alguna de las soluciones propuestas.

Esta valiosa herramienta de trabajo en grupo fue inventada por un publicista, Alex Faickney Osborn, cuando, al observar el ambiente de su oficina, se dio cuenta de que un grupo de personas generaba más y mejores ideas en equipo que las que producían cuando trabajaban de forma individual. Eso sí: para que se produzca esta magia creativa grupal, el ambiente debe ser relajado, hay que fijar unos objetivos previos y evitar toda crítica durante una parte del proceso.

Por eso, si vas a desarrollar una sesión de brainstorming, debes tener en cuentas estas reglas de oro para que la reunión sea eficaz:

1. Busca un espacio estimulante, en el que los participantes se sientan cómodos y puedan moverse con libertad. Si la sesión se va a alargar, ofrece bebidas y algo de comer para que las energías no decaigan, como los Tempting Breaks que ofrece NH Hotel Group.

2. Presenta a los participantes (cuanto más variados, mejor), la duración de la reunión y presenta el material para exponer las ideas.

3. Define claramente el objetivo que quieres conseguir. El dinamizador explica los antecedentes o situación de la que se parte, y hacia dónde se quiere dirigir. Si no diseñamos bien el objetivo, o no lo explicamos correctamente, puede que de la sesión salgan ideas que no sirvan para resolver el problema. Por eso resulta de gran ayuda presentar el objetivo como un desafío creativo: “¿De qué manera podríamos...?”

4. Comienza la generación de ideas. Se trata de hallar todos los puntos de vista posibles, por lo que no hay límites o restricciones a las propuestas. El moderador apunta todas las ideas generadas por los participantes, en una pizarra o mural visible para todos. Además, la forma en que se registran las ideas puede ser estimulante y aumentar la interacción. Por eso, disponemos de el SMART Room System ™ para Skype para empresas, una herramienta para la colaboración visual y el pensamiento.

En esta fase la regla de oro es NO CRITICAR ninguna idea, por imposible o descabellada que ésta parezca. Por muy alejada del objetivo que pueda estar, a veces de una idea surge otra mejor. Y sin crítica, la creatividad se dispara.

5. Selección de ideas. Una vez terminado el tiempo, es hora de elegir las mejores ideas. Se puede hacer por votación, o que cada participante señale con pegatinas sus 2-3 ideas preferidas... La idea más votada será redefinida para adaptarla al objetivo.

En todo este proceso, el papel del moderador o dinamizador es vital. Sus principales tareas son:

  • Velar por que se respeten las reglas.
  • Evitar que el grupo se desvíe del tema.
  • Animar la participación de todos, frenando a los dominantes.
  • Estimular el flujo de ideas, ayudando a darles forma.
  • Ser neutral.

La idea básica de una tormenta de ideas es sencilla: reunir a un grupo de personas para que generen todas las ideas posibles para resolver un problema. Con un buen moderador, que centre el foco en el objetivo y haga respetar las reglas del proceso, un brainstorming es una gran herramienta para utilizar en tu próxima reunión de equipo y dar con la mejor solución.

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