La primera impresión es muy importante cuando haces networking. Más allá de dar tu tarjeta de visita, tu interlocutor tiene que tener claro a qué te dedicas, qué vendes, qué buscas… En definitiva: por qué has ido a ese evento y por qué has entablado una conversación con un desconocido. Te contamos qué estrategia puedes desarrollar durante el coffee break para llegar y ser recordado por los profesionales que deseas.


Presentarse, estrechar manos, hablar de ti o tu negocio, preguntar algo, recordar detalles… El tiempo dedicado al networking en los eventos o conferencias no suele ser muy extenso, por eso es importante manejar algunos trucos para que esos escasos minutos resulten más productivos. Se trata de establecer contactos de calidad que te ayuden a lograr tu próximo objetivo profesional. Apunta estas pautas para que triunfes en tu próximo networking: 


-Prepáralo con antelación. La anticipación y preparación es clave en cualquier interacción social. Imagínate con quién te gustaría hablar: qué clase de contacto necesitas, a qué sector o empresa pertenece…Busca en la lista de asistentes al evento en cuestión. Y si estás muy interesado en una persona concreta, pregunta a alguien de la organización: seguro que te ayudan a localizarla.

 
-Perfecciona tu “elevator pitch” o discurso del ascensor. ¿Lo conoces? Consiste en una rápida presentación (inferior a 2 minutos) de tu trabajo, proyecto o empresa, cuya finalidad no es vender, sino es generar interés para lograr una entrevista o reunión posterior. Ensaya antes de ponerlo en práctica en un networking, para que salga perfecto – solo en el momento en el que sea oportuno-. Haz pruebas con presentaciones de 30 segundos y/o 60 segundos con una persona de tu confianza, para comprobar qué resultados produce. También puedes probar la “estrategia del semáforo”:


· Durante los primeros 20 segundos, la luz está verde: tu interlocutor te escucha con agrado, siempre y cuando lo que le cuentas sea relevante para él.
· En los siguientes 20 segundos, la luz pasa a estar amarilla: aumenta el riesgo de que la otra persona comience a perder el interés o pensar que eres un “pesado”.
· A partir de este momento, la luz se vuelve roja. Detente. Deja de hablar. Aunque desees seguir hablando de ti o de tu empresa, es mejor que no lo hagas (a no ser que tu oyente muestre un interés verdadero).


-Interésate por tu interlocutor. En lugar de hablar solo de ti mismo y presentar todas tus cualidades, intenta conocer a la otra persona antes de pedirle una reunión. Hazle preguntas sobre sí mismo porque a casi todo el mundo le gusta hablar de sí mismo. Es posible que obtengas una respuesta más interesante y profunda si preguntas: ‘¿Por qué decidiste mudarte a esta ciudad?’, que si simplemente le dices: ‘¿Cuánto tiempo llevas viviendo aquí?’. Si dejas hablar a la otra persona, te dará mucha información sobre sí misma y así podrás llevar la conversación hacia los puntos que sean importantes para ella, y crear un lazo más fuerte.


-Busca puntos de conexión emocional. No te limites a establecer conexiones profesionales, intenta profundizar más, usando la empatía. Así hay más oportunidad de que no te olviden. Hay incluso quien al dar su tarjeta, escribe por detrás una o dos palabras referentes a la conversación que ha mantenido con su interlocutor. ¡Seguro que recordará esa broma o tema en común que habéis encontrado!


-Recurre a alguna estrategia para comenzar una conversación. Si hablar con gente desconocida no es tu punto fuerte, seguro que te preocupa ese momento del networking en el que tienes que acercarte a alguien que no conoces y entablar una conversación. Puedes echar mano de un formato clásico: acercarte, dar la mano y presentarte. Y después interesarte por tu interlocutor y añadir: ¿A qué te dedicas? ¿Qué te ha traído hasta aquí? O si prefieres una fórmula más atrevida: ¿Cuál es tu historia? Seguro que obtienes una respuesta menos convencional. O hay quien utiliza como tema de charla el tentempié que se esté sirviendo en ese momento para iniciar una conversación sobre gastronomía y conocer los gustos de la otra persona…


-Evita dar tarjetas a diestro y siniestro. Es poco profesional y no facilita el mantener la relación posterior. Mejor emplear el tiempo en tratar de conocer bien a pocas personas.


-Sal de tu zona de confort. Incluso si has asistido a esa reunión profesional con colegas de tu trabajo, aprovecha la oportunidad para ampliar tu red de contactos. Intenta además conocer a gente de la competencia.


Recuerda que hacer networking es una de las partes más importantes de cualquier reunión y evento, aunque en ocasiones resulte incómodo. Quizás la actitud más fácil sea mantener conversaciones convencionales. Pero si practicas estas estrategias antes del evento, reducirás tu nerviosismo inicial y en breve verás cómo amplías tus contactos.

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